En Siberia occidental hallaron un esqueleto del "unicornio siberiano"

El hallazgo fue incorporado a las colecciones del Museo de la Universidad Estatal de Tomsk
En Siberia occidental se encontraron por primera vez no solo fragmentos aislados, sino numerosos restos de la columna vertebral de un antiguo rinoceronte: elasmoterio (Elasmotherium sibiricum). El esqueleto parcial de este animal, cuyo tamaño era comparable al de un elefante indio, fue incorporado a las colecciones del Museo de la Universidad Estatal de Tomsk (TSU), informó a TASS el servicio de prensa de la institución.
«El Museo Paleontológico de la Universidad Estatal de Tomsk, que este año celebra su centenario, incorporó una pieza verdaderamente única. Se trata de un esqueleto parcial de un antiguo rinoceronte, el elasmoterio (Elasmotherium sibiricum), un animal del tamaño de un elefante indio. Es la primera vez en Siberia occidental que se encuentra no un fragmento aislado, sino numerosos restos de la columna vertebral. Próximamente se publicará un artículo científico con los resultados de la investigación en una revista de prestigio. La incorporación de esta pieza excepcional tuvo lugar el 22 de septiembre, Día Mundial del Rinoceronte», informó el servicio de prensa.
Según Andréi Shpanski, director de la cátedra de Paleontología y Geología Histórica de la Facultad de Geología y Geografía de la Universidad Estatal de Tomsk, los restos del animal fueron descubiertos por habitantes de la zona en el extremo sur de Siberia occidental, cerca de la aldea de Kirílovka, en el norte de Kazajistán.
En una superficie de aproximadamente cuatro metros cuadrados se encontraron huesos de un solo «unicornio siberiano»: un gran molar, vértebras cervicales, torácicas y caudales, costillas, elementos de la pelvis y huesos largos completos de las patas, entre ellos el radio, el cúbito y la tibia. Aunque la ciencia conoce a los elasmoterios desde hace más de 220 años, hasta ahora en Siberia occidental y Kazajistán solo se habían encontrado huesos aislados.
Junto con los restos del elasmoterio se hallaron un molar superior de rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis), así como fragmentos de un cráneo y huesos de un caballo antiguo. Es la segunda vez que se encuentran un elasmoterio y un rinoceronte lanudo en un mismo estrato geológico en Siberia occidental.
El análisis permite suponer que los animales murieron durante el otoño, en la orilla de un curso de agua o en una zona de aguas poco profundas. Los tejidos blandos mantuvieron los huesos unidos durante un período prolongado, mientras que la crecida primaveral los sepultó rápidamente en un banco de arena y arcilla. Los huesos no presentan marcas de dientes de depredadores ni señales de desgaste provocadas por el agua. Todos pertenecen a un ejemplar adulto de aproximadamente 20 años que vivió hace unos 350.000 años, durante una época marcada por la alternancia de glaciaciones y períodos de calentamiento.
El principal logro científico de la investigación fue resolver un antiguo interrogante: hasta ahora, los paleontólogos desconocían qué diferencias existían entre los esqueletos de las hembras y los machos de elasmoterio. Al estudiar el hueso de la pata izquierda, los investigadores comprobaron que, pese a tener la misma longitud que los ejemplares europeos, era considerablemente más esbelto. Los cálculos del índice de gracilidad confirmaron que el esqueleto pertenecía a una hembra adulta de gran tamaño. Las hembras de elasmoterio eran apenas más pequeñas que los machos y conservaban dimensiones imponentes.
Sobre el «unicornio siberiano»
El elasmoterio es considerado el rinoceronte más grande de los últimos 2,5 millones de años. Alcanzaba una altura de 2,5 metros hasta la cruz y podía pesar hasta tres toneladas, un peso comparable al de un elefante indio actual.
En su cráneo tenía una gran protuberancia ósea, pero los científicos todavía debaten si sobre ella había un cuerno. Esto se debe a que el material córneo está compuesto de queratina y no se conserva en estado fósil. Los dientes del elasmoterio no tenían raíces y crecían durante toda su vida, como los de los roedores, desgastándose constantemente al masticar los alimentos.
Gracias a sus largas patas, el animal podía recorrer grandes distancias en busca de comida. Anteriormente existía la hipótesis de que el rinoceronte desenterraba raíces y bulbos con el hocico, pero su anatomía contradice esa teoría: debido a sus patas largas y su cuello corto, probablemente no podía alcanzar el suelo con el hocico.
Los investigadores suponen que, durante las estaciones cálidas, el animal permanecía cerca de cuerpos de agua donde crecía vegetación blanda, que arrancaba de raíz. En los períodos fríos, en cambio, se desplazaba hacia las estepas abiertas, donde se alimentaba de gramíneas duras y otras plantas herbáceas. Como consecuencia de esta dieta, los dientes del elasmoterio sufrían un desgaste intenso durante todo el año.


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