top of page




Crónica para un amigo muerto
Dos tipos, un asturiano, un argentino. Un traficante, un viajero. Tres noches, dos provincias y el silencio que trajo el año de su muerte. El calor que sentí apenas puse un pie afuera del aeropuerto de Bangkok evaporaba el sudor antes de que este se forme. Fue un martes al mediodía. Como suele decirse, lo más peligroso de los aeropuertos son los taxistas, sin dudarlo tomé el primero que encontré. Un Toyota Corolla verde y amarillo con un conductor que hablaba en un idioma
6 ene13 Min. de lectura
bottom of page