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El adiós al Indio, cómo no sentirme asi
PH: Pepe Mateos Hay un hilo que entreteje las grandes manifestaciones espontáneas. Al 45, pidiendo la libertad de un coronel, al momento en el que muere Eva, cuando se fue el General o cuando Diego nos sorprendió porque creímos que nunca se podía ir. Este viernes, con el Indio Solari, volvió a aparecer ese espíritu que brota irreductible: el pueblo en las calles. “-Estos ojos... ¿de quién son? / ¿de quién son mis deseos de hoy? / ¿y éste insomnio de quién es?” (“Luzbelito y
8 jun4 min de lectura


Pequeños relatos para una correcta digestión, vol. VI
Bajé por un cigarro y algo de chocolate. Una mujer ancha, dentro de un estrecho vestido fucsia de algodón, venía en sentido contrario moqueando un llanto fingido. Su reclamo era una débil protesta sobre alguien sin nombre. No me dejes, no te vayas, esperá, escuchame. No, por favor no, te pido que no, ahora no, justo ahora no. En su intento de convencer cargado de noes parecía aterrarse ante un próximo concepto de soledad. La ciudad se siente espesa. Debajo de un extraño crite
22 feb4 min de lectura


Crónica para un amigo muerto
Dos tipos, un asturiano, un argentino. Un traficante, un viajero. Tres noches, dos provincias y el silencio que trajo el año de su muerte. El calor que sentí apenas puse un pie afuera del aeropuerto de Bangkok evaporaba el sudor antes de que este se forme. Fue un martes al mediodía. Como suele decirse, lo más peligroso de los aeropuertos son los taxistas, sin dudarlo tomé el primero que encontré. Un Toyota Corolla verde y amarillo con un conductor que hablaba en un idioma
6 ene13 min de lectura
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